Mari

Es un genio de sexo femenino, considerado como jefe de los demás genios. Entre los componentes de sus nombres que han perdurado hasta hoy, el más antiguo parece ser Mari. Este, que en algunas partes del país significa señora, va acompañado del nombre de la montaña o caverna donde, según las creencias de cada pueblo, suelo aparecer este personajes mitológico (Dama de Amboto o Dama de Aketegi).

Se presente muchas veces en forma de señora elegantemente ataviada y muy hermosa. Aparece también en forma de dama sentada sobre un carro que cruza los aires tirado por cuatro caballos.

La morada ordinaria de Mari son las regiones situadas en el interior de la tierra. Pero estas regiones comunican con la superficie terrestre por diversos conductos como cavernas y simas, por eso Mari hace sus apariciones más frecuentemente en estos lugares.

Créase, en general, que las habitaciones de Mari se hallan ricamente adornadas y en que en ellas abundan el oro y las piedras preciosas. Muchas veces Mari se deja ver en la cocina de su mansión, sentada junto al fuego, arreglando su cabellera. Otros la han visto peinarse sentada al sol en el umbral de su caverna.

Mari castiga muchas veces las faltas enviando inquietudes interiores. Castiga también apoderándose de algo que pertenece a los culpables. El castigo más ruidoso que envía Mari a los pueblos es el pedrisco. Ella misma lanza las nubes de tormenta y ella en persona o un genio subalterno las dirige de valle en valle.