Piripi

Kiliki singular que recuerda a muchos que “empinamos el codo” con asiduidad, y nos volvemos simpáticos y danzarines.

Tal y como cuentan las malas lenguas del barrio, este cariñoso personaje se ofreció a acompañar a nuestros queridos gigantes en sus salidas, y aún sabiendo que en muchas ocasiones equivocaría las distintas calles del recorrido, lo aceptaron en el equipo. 

Nuestro más sincero homenaje a los abundantes jatorras del barrio.